Resumen de las labores a realizar en el olivar, con plazos que comprenden desde el mes en el que se podría empezar hasta cuál se puede alargar, para la zona de Madrid y variable según el año... y el criterio de cada olivicultor/a


Febrero - abril: poda y gestión de restos.

Imágenes de poda de producción y renovación en olivares en conversión a ecológico. Se emplea la leña como combustible doméstico y se ha probado con el picado de restos más finos para su posterior incorporación a tierra, en lugar de su quema

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Marzo- mayo: labrado y/o desbrozado.

El olivo no se lleva bien con plantas adventicias, ya que debido a los suelos pobres y a la poca pluviometría de esta zona, la competencia por recursos hace que no se desarrolle adecuadamente ni produzca. Por ello, durante el año se realizan varias labores para acabar con llamadas "malas hierbas". Estas fotos son de un olivar en ecológico donde este 2016 se ha experimentado sólo con siega, pues la primavera ha sido lluviosa y la mayoría de las plantas son leguminosas, fijadoras de nitrógeno, con lo que se espera se mejore la fertilidad del suelo.


Mayo - julio y septiembre - octubre: quitar chupones.

"Chupón" es como llamamos a los brotes que nacen en el tronco del olivo. Si bien hay que quitarlos porque "chupan" savia necesaria para la copa, donde queremos que crezcan nuevos brotes y produzca aceitunas, y para evitar que el olivo vuelva a su forma natural de arbusto, los chupones son interesantes para la renovación total o parcial de la oliva.

El desvaretado se lleva a cabo de manera física, mediante hachita ("choleja"), azada e incluso desbrozadora. También a veces con químicos, pero sólo en olivares convencionales. Como vemos en la última imagen, tras el tratamiento químico quedan las varetas secas y vuelve a rebrotar, por lo que hay que valorar cuidadosamente si compensa, tanto por efectividad como por toxicidad.

Esta labor se debe realizar dos veces al año, si bien muchos olivicultorxs deciden hacerlo sólo en septiembre, cuando los chupones están ya crecidos.

Noviembre - abril: recolección.

Y por fin llega el momento esperado, en el que se puede valorar si el trabajo de todo el año se ha realizado bien... si la metereología, las plagas y la propia oliva quieren, claro :)

En octubre/noviembre empezamos a observar la aceituna, para dar por iniciada la campaña cada año cuando esté en su correcto grado de maduración. Aunque el mercado dicta ahora que se deben recoger los frutos cuando están casi verdes por fuera, lo óptimo es cuando tienen la piel oscura y la pulpa verde.

Aunque la mecanización es cada vez mayor, por estos lares lo habitual es ver a lxs olivicultorxs portando su vara de madera artesanal, hecha por ellxs mismxs, y extendiendo los tendales a mano bajo cada árbol sobre los que caen las aceitunas... y algún que otro visitante sorpresa...

El vareo también tiene su técnica: hay que "ribar" mucha aceituna "dando pocos palos" y haciendo "la menor leña posible". Cualquiera puede tirar aceituna haciendo mucho daño al árbol: cada brote que se rompa, es producción que no tendremos al año siguiente y herida que se le hace a la oliva.

Aquí debemos ser cuidadxs con eso, ya que nuestra variedad principal, la Cornicabra, es muy vecera (da producción años alternos, dada su regulación hormonal) y muy sensible a la verruga o tuberculosis, producida por la bacteria Pseudomonas savastanoi, que aprovecha las heridas para entrar (detalle en última foto)